Estaba ideando un plan, debía mantenerme vivo hasta que Simón y los refuerzos llegarán. Escuché a alguien venir, así que me oculte mejor, pero el lugar en el que me ocultaba era demaciado pequeño, lo cual significaba que ellos me encontrarían. Conté en cuenta regresiva, sosteniendo la respiración y quedándome inmóvil. Si permanecía aquí no podrían encontrarme. Aunque mi intento de ocultarme fracaso a la primera. Los hombres lograron encontrarme. —Aqui estás, pequeña rata— uno de ellos me miró y sonrió. Luego me tomo y me saco de mi escondite. —¡Estamos salvados!— otro más, el que parecía ser el más noble expreso con una mirada de tranquilidad. —¿Que esperas?— hablo un tercero —Matalo ahora, el hombre dijo que si lo hacíamos nos salvaremos— miró al que me tenía sujeto. —Muy bie

