DIMITRI
—¡Ya escúpelo!—Exclamó mi Luna a Max. Realmente ella necesitaba aprender modales porque una Luna no debe tener esa clase de modales.
—Está bien....—Max dejó de sonreír de esa manera tan burlona y cínica.—Eliane, Él es Dimitri Ivánovich el Alpha de la Manada Luna de Cristal, como seguramente ya lo sabes.—Asintió en respuesta mi Luna. Ella me miró detenidamente, bajó su maleta y se colgó la mochila en el hombro derecho para cruzarse de brazos y comenzar a reírse a carcajadas.
Max la miró y rodó los ojos apenado mirándome a manera de disculpa, negué con la cabeza y simplemente me tuve que tragar mi orgullo y mis deseos de callarla con un beso, ya que ella es una mujer y golpearla no es de caballeros.
—Te dejaré a solas con ella, recuerda lo que te dije... ten cuidado con ella es muy orgullosa.
—No te preocupes, sé cómo manejarla.—Dije seguro de lo que hacía.—Si tú lo dices...—Murmuró antes de irse. Fruncí el ceño y no entendí con lo que quiso decir pero tenía la sospecha de que pronto lo sabría.
—Muy bien... deja de reírte.—Le dije con voz calma. Pero seguía riéndose y sabía muy bien el motivo... de esa risita. En efecto ella disfrutó verme encadenado bajo un árbol y seguramente se regocijó de felicidad al dejarme a mi suerte, por lo que pude notar en ella.
—Deja de reírte...—Hablé con voz de Alpha esta vez, se detuvo. Finalmente ya podía hablar.
—Como ya sabes, soy Dimitri el Alpha de la Manada Luna de Cristal. ¿Eliane?, ¿cierto?—Ella asintió en respuesta con una expresión demasiado fría y cortante, tanto que me dio escalofríos. Ella en verdad que daba miedo y no era mentira en absoluto.
—Bien... entonces, ¿Para qué me necesitas?
—Te lo explicaré en el camino pero tiene que ver con tu secuestro.—Ella frunció el ceño confundida pero después su mirada se tornó fría nuevamente y dijo:
—¿Cuántos son?
—Capturaron a veinte y vienen por más.—Soltó una maldición en un idioma que no logré entender.
—Tenemos que irnos ya, sé cuál es su siguiente objetivo.—Abrí los ojos en grande ante su rápida respuesta, supe que ella sabía más de lo que aparentaba.
Tomó su maleta y antes de irnos dijo:
—Haré un hechizo de tele-transportación, toma mi mano cuando diga "ahora".—Asentí e hizo el hechizo rápidamente.—¡Ahora!—Exclamó y tomé su mano con firmeza.
Sólo rezaba para que todo saliera bien y que no ocurriera ninguna tragedia en el camino.
(***)
ELIANE
No podía creer que todavía esos miserables siguieran con vida después de todos mis esfuerzos por hacerlos desaparecer de la tierra y de este mundo, no había válido la pena todo mi sacrificio desde irme de casa a los catorce años hasta ser una Night Hunter's. Había sacrificado muchas cosas de mi vida y ahora resultaba que nada había válido la pena. Absolutamente nada.
Pero el punto era que podía ir a buscar a esos infelices y hacerlos pedazos yo misma, por lo menos iba a poder rescatar a esos pobres hechiceros, brujas e híbridos, no podía dejar que los usaran como armas, rastreadores o peor aún como carnada en el peor de los casos.
Quienes eran "armas" vivían para seguir ordenes, matar y secuestrar, nada más. Mientras que los que eran "rastreadores" vivían únicamente un tiempo prolongado rastreando a brujas y hechiceros dependiendo si los rastreadores son ambos híbridos en pocas palabras mitad licántropo o mitad vampiro.
Pero si eran brujas o hechiceros puros los usaban como "carnada" para atraer a otros hechiceros y brujas para ser capturados y ser usados para ser una de las tres opciones, no te dan a escoger sólo te dicen lo que serás y punto.
En mi caso fui un arma y no fue nada divertido serlo, porque tenía que obedecer ordenes y sino las cumplía... el veneno hacia acto de presencia provocándome un espantoso dolor en mis articulaciones y lo sentía hasta las entrañas, era mil veces peor que el disparo de una bala de plata en el brazo. En fin... de todas formas eso era parte de mi pasado que jamás podré olvidar aunque quiera, no podré hacerlo.
(***)
Finalmente habíamos llegado a los Alpes de Suiza, el lugar del cual fui separada de los brazos de mi Madre siendo una niña... Mi mente comenzó a recopilar recuerdos que creí que había olvidado pero no fue así, todo estaba regresando a mi mente como si se tratara de una película basada en mi vida entera.
Desde que nací hasta el momento que fui secuestrada hasta cuando fui rescatada en el mismo lugar del cual me habían sacado. Mi corazón comenzó a latir de manera desesperada, mis manos temblaban y sudaban, mi mente pedía a gritos que me fuera de ahí pero... tenía una misión y debía cumplirla, además había vidas que dependían de mí en ser encontradas, rescatadas y llevadas a casa sanas y salvas.
Respiré profundo y seguí caminando a la par con el imbécil que tenía a mi lado pisándome los talones, era muy molesta su presencia pero necesaria porque él conocía la ciudad mejor que yo y además la gente que fue secuestrada algunas eran parte de su manada, y eso me tenía en un serio aprieto...
La misión debía salir perfecta y sin contratiempos que la retrasaran, porque muchas vidas dependían de nosotros. En fin... de todas maneras no podía echarme para atrás, así que... manos a la obra.
Me detuve abruptamente al escuchar algo, Dimitri, me miró con el ceño fruncido por un momento preguntándose por qué me había detenido, pero muy pronto al ver mi expresión entendió todo.
Hice una barrera para protegernos de la docena de flechas que fueron disparadas hacia nosotros y estas cayeron al suelo casi de inmediato, me di cuenta de que ya nos habían encontrado esos malditos, rodeé los ojos y miré a Dimitri un momento y dije:
—Toma.—Le arrojé una de mis pistolas y la atrapó de manera exitosa. Él me miró con los ojos en grande muy sorprendido y antes de que dijera algo yo hablé.
—¡Cuando quite la barrera, dispárales!—Exclamé y él asintió.
Entonces quité la barrera y no solo nos dispararon flechas sino también balas y con solo verlas supe que eran de plata pura.
Comencé a lanzar hechizos hacia todos los blancos con armas de fuego y arcos, mientras que Dimitri le disparaba al resto y tengo que decirlo no tiene mala puntería para ser su primera vez disparando.
Cuando menos me lo esperé me terminaron disparando una bala de plata en el hombro, ardía y dolía como el infierno en sí, era sumamente molesto y sobre todo doloroso, quemaba y dolía. Hacia años que no sentía eso y la última vez que me dispararon fue hace un año atrás cuando rescaté a la hija del Rey Alpha Damien, que había sido secuestrada por los 'Desterrados'. Me dispararon en la pierna y aún así seguí peleando hasta destruir a todos los 'Desterrados' y no quedó ninguno.
En fin... ahora otra vez me dispararon y tenía que hacer algo para salir vivos, entonces no más opción que transformarme y lo hice. Cuando lo hice el proceso fue sumamente doloroso por culpa de la bala en mi hombro.
Todos estaban sumamente asombrados por mi transformación, ver a una loba blanca era poco común y sobre todo una con ojos amarillos muy oscuros. Mi gran tamaño intimidaba nadie se atrevía a acercarse a mí.
Mis instintos me obligaron a atacar al enemigo, no recuerdo mucho pero sé que los hice pedazos en un parpadeo, cuando todo terminó volví a mi forma humana, me saqué la bala y sentí un gran alivio, la herida sanó casi de inmediato, y por supuesto que estaba desnuda afortunadamente llevaba ropa en mi mochila y saqué de ella un vestido azul oscuro sin mangas y un suéter delgado color blanco encima, y botas negras de tacón, me puse la ropa con magia y listo.
Tomé mis cosas y Dimitri muy sorprendido dijo:
—¿Eres una Alpha?—Negué con la cabeza.—No, no lo soy. Solo llevo la sangre de uno.—Respondí con una sonrisa burlona.
—Vámonos ya, tenemos que ir por ellos, están en ese almacén de ahí.—Señalé con mi dedo índice derecho.
Él asintió desconcertado y no dijo más nada, por supuesto que no le iba a dar las respuestas que su mente estaba formulando.
Fuimos por los secuestrados, me puse mi máscara para que no vieran mi rostro y al abrir el almacén ahí estaban los secuestrados, al vernos sintieron pánico pero pronto se calmaron al ver mi collar de los Night Hunter's que era una media luna metálica color azul eléctrico y las iniciales de la Asociación en color gris plata.
—Ayúdame a sacarlos y llama a tu gente para que los lleve a sus casas, por favor.—Él asintió en respuesta y llamó a su gente, después sacamos a todos del almacén.
En pocos minutos llegaron cuatro camionetas negras con vidrios blindados y salieron varios hombres muy guapos y musculosos, varios me sonrieron cuando me quité la máscara y también me guiñaron un ojo y yo a ellos.
Y por supuesto que el roca con patas se puso rojo de la ira, los miró a todos con severidad y bajaron la cabeza en señal de disculpa y respeto, lo miré y rodeé los ojos en respuesta, entonces más enojado se puso a tal grado que le salía humo de las orejas.
Tuve que contener mi risa y ponerme a trabajar de inmediato en sacar a todos del almacén, en poco tiempo y gracias a la gente del amargado es que pudimos terminar pronto, incluso quedó tiempo para ir a un bar y beber hasta quedar inconsciente, pero... ese día no se podía.
Además... tendría al imbécil encima de mí persiguiéndome a cualquier parte del planeta, solo rogaba para que la misión terminara pronto porque no sabía cuánto tiempo más lo iba a soportar.
Nos fuimos del lugar y nos fuimos directamente al siguiente punto del mapa... Lauterbrunnen, Suiza. Otro lugar al que hacia años que no iba y era el siguiente lugar al que quería ir y sacar toda mi furia de una buena vez.