=DIMITRI=
Nos fuimos de los Alpes y nos dirigimos a mi Manada con el objetivo de esperar a que Eliane hablara con su gente y le dieran la siguiente instrucción, y también para descansar un poco y recuperar energías. Aunque... también iba a aprovechar la oportunidad de acercarme a ella y saber un poco más de su persona.
Entender por qué era tan fría, obstinada y sobre todo tan... orgullosa en todo sentido de la palabra, y también saber por qué se había puesto tan nerviosa y ansiosa cuando estábamos en el bosque, ella pensó que no me había percatado cuando en realidad me percaté de ello, pero no le hice ningún comentario.
Entonces decidí ir a su habitación para hablar con ella y conseguir algunas respuestas pero cuando toqué la puerta no hubo respuesta, toqué otra vez pero nada y entonces al intentar abrir la puerta esta estaba cerrada con pestillo, solté una maldición y tiré la puerta, entré y no la vi por ningún lado, miré hacia la ventana de la habitación y esta estaba abierta.
Solté otra maldición otra vez y apenas me di cuenta de que ella me había engañado sobre hablar con Max y contarle lo ocurrido y lo peor era que en realidad todo lo que me dijo en el camino a la Manada era una vil mentira para huir. Ella fue muy lista al darse cuenta de que no entendí ni una sola palabra de lo que habían dicho los Cazadores Nazi porque estos hablaban italiano y ese idioma no era mi fuerte.
Ella fue bastante astuta y muy diligente al engañarme, tenía que admitirlo ella era más lista de lo que pensaba.
Salí furioso de la habitación y mandé a gente a buscarla en todo país, en todos los aeropuertos, incluso en las estaciones de autobuses, no me importaba cómo pero debía ser encontrada inmediatamente.
—Me engañaste una vez... no volverás a hacerlo brujita. Te encontraré.—Murmuré.
(***)
=ELIANE=
No podía creer que ese imbécil cayera en mi trampa y tuviera la osadía de creer cada palabra que le traduje cuando nos escondimos detrás de los arbustos, valió la pena porque él no habla italiano en absoluto lo supe con sólo ver su expresión de confusión y duda era más que evidente. Muy inocente en pocas palabras sin contar que él no era ningún tonto pero... esa vez si se vio muy tonto.
Aunque mi loba interior estaba feliz de haber salido de esa mansión que me daba ganas de vomitar de solo estar ahí. Además no tenía buen gusto en colores y en decoración parecía la Época de los años 80, por cierto esa moda era horrible en todo aspecto.
En fin, de todas maneras pude salir de ahí y ser libre como el viento e irme a cualquier país al cual me placiera ir sin restricción alguna, así que hice aparecer un portal para ir a Inglaterra y visitar a unos viejos amigos sobre un asunto del cual nunca creí que tendría que volver a mencionar y esperaba que no fuera algo que pusiera al mundo entero en peligro y terminara por involucrar a todos los Alpha' s del mundo y a todos los Clanes de brujas y vampiros.
Le rogaba a la Diosa Luna que aquel asunto fuera resuelto lo antes posible para evitar tragedias y muertes innecesarias.
(***)
Llegué a Londres en poco tiempo y me dirigí a la Manada Luna Escarlata, una de las manadas más poderosas e importantes de Inglaterra en el mundo sobrenatural. Nadie sabía de mis andanzas por Inglaterra, Suecia, Francia, Alemania e Italia. En fin... he estado en tantos países de Europa que ya no recuerdo el resto. El punto es que viajar me ha ayudado mucho y hacerme amiga de algunas manadas y clanes era una gran ventaja para mis misiones y objetivos que debía cumplir por ciertas razones que no deseo mencionar.
(***)
Al llegar a mi destino me adentré el bosque y caminé hasta lo más profundo del bosque donde la manada Luna Escarlata estaba ocultaba de la civilización para evitar que los humanos supieran de su existencia y sobre todo por los curiosos que siempre hay de esos, es mejor así porque de ese modo se evita que alguien sepa de la Manada, en sí.
Llegué a mi destino en poco tiempo y a la primera persona que vi fue a Damien, el Beta del Alpha de la manada Luna Escarlata.
Él tenía ojos azules y grandes, sus pestañas eran pelirrojas, sus gruesas cejas eran pelirrojas también, su nariz romana encajaba perfectamente con su rostro triangular, además era sumamente pálido, su cabello era un rojo muy oscuro y largo que estaba sujetado en una coleta no muy larga. Era más alto que yo un metro 80 ó 85 aproximadamente, vestía ropa oscura que constaba de un pantalón n***o roto de las rodillas y una playera negra de mangas largas, y tenis del mismo color.
Al verme sonrió seductoramente y yo rodeé los ojos. La razón de ello es que poco antes de cumplir 16 tuvimos lo nuestro hace un tiempo y luego lo dejamos porque yo tuve que irme por una importante misión y jamás volvimos a hablarnos desde entonces.
Se acercó inmediatamente a mí y dijo:
—Vaya... Eliane Salvatore... ¿Qué te trae por aquí?—Dijo cruzándose de brazos.
—Hola, Damien. Me encantaría seguir charlando contigo, pero... tengo que hablar con Dakota. Es urgente.
Frunció el ceño y después su expresión se tornó seria y a la vez preocupada, él entendió de inmediato a lo que me refería y me hizo una seña para que lo siguiera. Eso hice.
Minutos después llegamos a la mansión del Alpha que casi del mismo tamaño que de la de mi familia en casa. Suspiré recordando los momentos que pasé en casa antes de ser secuestrada y poco después de haber sido rescatada, pero eso era otro asunto.
El punto era que el asunto que estaba investigando como parte una misión secreta que Max me dio hace casi un año y hasta ahora fue que obtuve resultados, era importante hablar con el Alpha Dakota y decidir qué hacer entonces con la colaboración y decisión de Max.
La Mansión de Dakota era de ladrillos de un color beige con una enorme puerta de herrería color n***o con vidrio templado en las ventanas con cerradura de manija. Aquella mansión era imponente en pocas palabras, había árboles detrás de ella pero... de todas maneras era impotente. Damien abrió la puerta y me hizo pasar, después se retiró para seguir con su trabajo de Beta.
El interior era muy sencillo y muy espacioso, la sala de estar tenía dos sillones individuales color chocolate, una mesa de centro de cristal con un jarrón transparente color verde esmeralda con flores de diversos colores en él, había otro sofá para sentar a tres personas del mismo color de los otros dos sillones, el piso era de un tono más claro que los muebles además de tener un acabado muy parecido a la madera.
Detrás del sofá estaba la chimenea que era de un color blanco con un acabado en ladrillos, era sencilla pero muy linda al mismo tiempo, sobre esta estaba una repisa en la cual había un par de fotografías de Dakota solo y otra en la que está con su hermana menor Gabriella quien tenía ojos verdes muy oscuros y grandes, cejas negras y rasgos delicados, además de ser muy blanca y de cabello n***o azabache. Era muy bonita.
Entonces seguí observando el resto de la casa y más adelante vi unas puertas corredizas color blanco como las demás paredes de la casa que eran del mismo color, me detuve abruptamente al escuchar gemidos y gritos, entonces tuve la delicadeza y educación de alejarme de dicha situación y me devolví a la sala de estar con la esperanza de que no me hubieran descubierto.
Rodeé los ojos y pensé: "Mmm... Dakota... pobre de la que sea tu Mate y Luna"
Me senté en uno de los sillones individuales esperando a Dakota, mientras lo esperaba comencé a pensar en Dimitri y en lo enojado que seguramente estaba por haberme escapado y haber venido a Inglaterra sin que nadie se diera cuenta. Era para reírse al menos en mi opinión pero para Dimitri creo... que no lo es tanto. Como sea eso no me importa.
Minutos después salió Dakota de lo que pensé que era su despacho en compañía de una "amiguita" que parecía más la muñeca Barbie que una mujer promedio sin cirugías de ningún tipo, ella salió como alma que lleva el diablo y no dijo nada al verme, es más creo que sintió vergüenza pero eso no me importó en lo más mínimo.
Dakota era un caucásico de ojos verdes grandes, cejas negras y gruesas, complexión musculosa, alto, cabello n***o muy corto, nariz romana perfecta para su rostro cuadrado, sus labios eran carnosos y rosados. Vestía una camisa blanca de botones sin fajar y pantalón de vestir gris oscuro con zapato n***o.
Al verme su expresión malhumorada cambió y se tornó seria y a la vez sorprendida, supo de inmediato por qué estaba ahí.
Fue directamente a la sala de estar y dijo:
—¿Qué encontraste?—Me levanté del sillón.—Es grave Dakota, peor de lo que pensamos.—Soltó una maldición y apretó fuertemente su mandíbula muy molesto.—¿En cuánto tiempo?
—En un año lo tendrán listo y se desatará el infierno sino hacemos algo.—Respondí con seriedad.
—Eliane... no tenemos tiempo, sino hacemos algo inmediatamente... todos los que somos Híbridos mitad bruja o hechicero, no estaremos a salvo y moriremos siendo esclavos de los Cazadores Nazi.
—Lo sé... yo tampoco quiero eso, además... por eso es que fundaste la Manada Luna Escarlata para ayudar a otros Híbridos como nosotros que han pasado por una situación parecida a la nuestra. Lograremos destruirlos, tal y como lo prometimos cuando éramos niños. ¿O no?—Él asintió con una pequeña sonrisa.
—Y así lo haremos...—Respondí.
Sólo esperaba que nadie más se enterara de mi misión porque pondría en peligro todos mis esfuerzos y sobre todo a todos los que me rodean.