NARRADOR OMNISCIENTE
"No sabía dónde estaba, miró a su alrededor y no vio nada más que un cuarto oscuro, no había nada que le dijera si esto era una pesadilla o era la realidad. Su mente y corazón estaban llenos de incertidumbre, duda y miedo, pero... sobre todo miedo. ¿Miedo? ¿A qué cosa debía temer? Se preguntó.
Entonces caminó mirando con cierta cautela y cuidado lo que había en su entorno que era nada, y pensó que encontraría las respuestas a todas sus dudas cuando saliera de aquel lugar tan misterioso para ella.
Después de unos minutos continuó preguntándose por qué seguía en el mismo lugar y por qué sentía que algo no estaba bien, eran muchas incógnitas a las cuales no tenía respuesta alguna para ello.
Pero antes de pensar en una posible respuesta, miró hacia el frente y vio la sombra de alguien que en ese momento no le pareció ser conocida, conforme fue acercándose se dio cuenta de que la sombra era una niña de unos 5 ó 6 años aproximadamente, de pelo rubio cenizo y rizado a la altura de los hombros, vestía de pies a cabeza lo que parecía ser un uniforme gris oscuro de la Asociación de Cazadores Nazi.
Eliane, se detuvo abruptamente a unos pasos de la niña cuando se dio cuenta de quién era realmente. La niña volteó y al verla; Eliane, tambaleó un poco de la sorpresa al ver a la niña. Aquella niña era nada más y nada menos que... Claire Winston.
Claire, tenía ojos grandes de color café dorado, sus pestañas eran rizadas y tupidas, sus cejas eran negras y marcadas, tenía una mirada melancólica pero a la vez llena de alegría y tristeza. Era más que evidente que Claire, estaba feliz de ver nuevamente a su amiga más querida convertida en toda una mujer a lo que ella jamás pudo llegar a ser por culpa de las circunstancias y de la vida. Pero a la vez estaba triste porque iba a ser la última vez que la vería, aunque unos minutos eran más que suficientes para decirle a su amiga lo que tanto había querido decirle pero que jamás pudo hacerlo.
Eliane, tenía sentimientos reencontrados hacia su amiga, pero... por más que quería decir algo... las palabras no salían de su boca, ella comenzó a llorar y cuando menos se dio cuenta se había dejado derrumbar en el suelo gritando desesperadamente de la tristeza y la culpa que estaba sintiendo en ese momento.
Claire, se aproximó hacia ella y dijo:
—No llores, Eliane.—Le dijo con una voz suave y amable. La ayudó a levantarse, Eliane, se agachó a su altura y miró detenidamente a Claire, definitivamente era ella y no era ninguna ilusión provocada por su subconsciente.
—P-Perdóname... por favor, perdóname...—Le rogó Eliane a Claire. Ella negó con la cabeza y respondió:
—No hay nada que deba perdonarte. Ni a Gretel y a Dakota, yo sé que ellos y tú trataron de hacer todo lo posible por salvar mi vida cuando nadie más lo hizo. No los culpo... los únicos culpables son ellos... los Cazadores Nazi. Ellos jamás debieron haber existido en este mundo, pero nadie pudo hacer nada.
—Pero Claire...
—Pero nada... no podemos tomar control de las acciones de otros por más que deseemos que estos cambien, aunque lo logremos... el cambio sólo dura poco o nada.—Claire, miró a su alrededor y con una mano hizo aparecer dos pórtales ante ella y Eliane.
—Mira... dime qué ves.
Eliane, limpió sus lágrimas y se aproximó a mirar el primer portal, lo que vio la dejó desconcertada. Era ella y su familia junta, en aquel portal estaban felices y sonriendo como toda una familia feliz, no había nada que pudiera arruinar aquella escena.
—¿S-Soy... yo? ¿Con mi familia?—Claire, asintió.—Así es, en este mundo tú jamás fuiste secuestrada y entrenada para ser un arma, sino todo lo contrario... te entrenaste para ser una Night Hunter como tu Madre, decidiste seguir sus pasos y convertirte en lo que eres, por supuesto que hubo una que otra objeción por parte parte de tu Padre, pero tu Madre logró persuadirlo. Viviste una vida tranquila y serena sin nada ni nadie que te le arruinase. Obviamente jamás conociste a Dimitri, en un bar en México. Sino que lo conociste un día que fue a tu Manada y te reclamó como suya. Aunque claro, que en ese momento no lo aceptaste como tu Mate y en cambio él hizo un gran esfuerzo por ganar tu corazón, y al final ganó.—Después Claire, se tomó un momento y siguió hablando.
—En cambio en este portal... tan sólo tú lo vas a decidir. Lo qué hay detrás de este portal... es tu decisión y de nadie más, depende de ti lo que vayas a hacer.—Claire, miró a Eliane dudosa, entonces ella tomó sus manos entre las suyas con firmeza y le dedicó una sonrisa.
—No debes dudar, sino tomas una decisión... todo habrá terminado y tu alma no regresará a ti.—Claire, se tomó un momento para pensar en lo que debía decir.—Tienes que dejarme ir...—Habló con firmeza.
—Ojalá pudiera, pero... yo te hice una promesa, nuestros amigos también te hicieron la misma promesa, no puedo simplemente... dejarte ir y no cumplir la promesa.—Claire, la miró directamente a los ojos y le volvió a decir:
—Tienes que dejarme ir, sino lo haces no podrás avanzar. La promesa que me hicieron los tres, seguirá prevaleciendo pero con la esperanza de que cuando la cumplan... principalmente tú... dejes ir la culpa y el remordimiento que has estado cargando sobre tus hombros y llevado en tu corazón, que te ha impedido ser feliz y estar con la gente que te ama. Sobre todo con ese Alpha que sin duda alguna él daría su vida por ti, sin dudarlo.—
Eliane, no supo qué decir ni qué pensar, era una decisión muy difícil que implicaba a las personas más importantes para ella, pero debía fuerte, valiente y perseverante para superar lo que había pasado hace diez años, para ello... debía dejar ir a Claire...
Ella respiró profundo y con firmeza respondió:
—Ya me decidí.—Habló con firmeza absoluta.
Claire, sonrió en respuesta y en consecuencia desapareció el primer portal, dejando en cambio el segundo para disposición de Eliane.
—Adiós Claire...
—Adiós... Eliane. Cuídate...—Ella asintió y atravesó el portal."
(***)
ELIANE
Desperté en una habitación extraña y lo primero que vi fue a Dimitri, quien estaba durmiendo tranquilamente sentado sobre un sillón que no se veía muy cómodo, pero no quise despertarlo era evidente que no había dormido bien desde hace algún tiempo quizás.
No sabía cuánto tiempo había estado inconsciente y tampoco sabía que día era. No sabía nada, lo único que sabía era que en ese momento era noche y nada más. Opté por volver a dormir y esperar a la mañana para hablar.