Daniel se quedó en silencio, sintiendo el peso de las palabras de Sofía resonar en su pecho. Por un momento, el tiempo pareció detenerse mientras la miraba llorar desconsoladamente entre sus brazos. El amor que sentía por ella lo envolvía en una mezcla de compasión y confusión. “Debiste ser tu quien esperara por mi en el altar”, lamentaba Sofía entre sollozos, sus palabras estaban llenas de angustia y arrepentimiento. Daniel acarició su cabello con ternura, tratando de encontrar las palabras adecuadas para consolarla, pero ninguna parecía suficiente para aliviar su dolor. Mientras sostenía a Sofía, los recuerdos de su historia juntos inundaron la mente de Daniel. Los momentos felices, las risas compartidas, los sueños que una vez tuvieron juntos. Todo eso parecía tan lejano en ese moment

