Capítulo: Ecos de la Herradura

2670 Words

Enrique ya se encontraba en su habitación. Ramiro, con esa hospitalidad silenciosa que lo caracterizaba, lo había instalado en una pieza contigua a la de María. No quería que ella se sintiera sola ni por un segundo, menos ahora, cuando el peligro de Alejandro parecía acechar cada pensamiento. María, en cambio, se encontraba en la habitación que había sido suya desde niña. Cada rincón era un eco de su pasado: la pequeña ventana desde donde solía mirar el amanecer, la repisa donde guardaba sus muñecas de trapo, y esa cama, ahora ocupada por ella y su hijo. Dormía el pequeño Ángel en sus brazos, mientras María acariciaba su cabecita, aún incrédula de estar otra vez en ese lugar, de regresar a la hacienda que la vio crecer, llorar y amar. Por su parte, Ana María había estado supervisando cad

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