Nerio les saludó con una sonrisa burlona. —Barone y Lombardo—dijo saludando a los recién llegados—. Parece que el norte sigue siendo motor de Calabria. La Signora estaba molesta despues de lo que pasó y creo que los pilares de la confianza se han quebrado porque se ha exigido un encuentro entre ustedes y las lacras de Scampia. Lanzó una patada agresiva en dirección del napolitano. Barone estaba decidido a pararlo. —Gianni no ha ordenado esto, Sforza. —Lo ha hecho la signora—replicó el calabres. —Signora, signora, signora—repitió Barone enfadado despues de encontrarse cara a cara con Vitale—. Tu y Vitale le cuidan la espalda a una mujer que puede ser una traidora. No tenemos nada que ver con la entrada de estos asquerosos napolitanos. La sola intriga, la sola sospecha es una ofensa

