Renata estaba de acuerdo, pero lo que, si no estuvo en duda por ninguna de las partes, fue la enorme fiesta que se desarrollaría por la noche. Con seguridad en las puertas de la gran residencia y cientos de hombres monitoreando cada rincón de Cosenza no debía haber problemas en la ostentosa fiesta que se había preparado. Los invitados eran numerosos por parte de Lombardo, especialmente, la presencia de los más poderosos de la región norte se hizo notar, pues durante varios años fueron gente cercana al extinto apellido Lombardo. Mesas repletas de toda clase de aperitivos, música desmedida, comida que salía en grandes bandejas en dirección de las mesas de los invitados y sobre todo licor, mucho licor. Las copas de whisky brillaban presentes con su lindo color ambarado mientras eran llevadas

