¡No era débil! ¡No lo era! La próxima vez que viera a su madre, la vería a los ojos. Tomasso no podía entender hasta donde llegarían sus limites, cualquier otro hombre se habia quebrado a mitad de la tortura, pero Gianni habia observado a los ojos de sus verdugos y no pronunció palabra, queja o gemido. Tenia una voluntad inquebrantable y eso quedó constatado cuando el Sicurezza pudo las manos en su espalda y sintió como se humedecían por la sangre que escurría de ella. Movió su camisa y se quedó rígido, pálido y anonadado al ver las dos líneas en carne viva que tenia debajo de los hombros en vertical. —No me…—tosió más sangre—mires así, Tomasso. —Capo… —No voy a morir—aseguró para despues hacer un gesto de dolor y observar como un charco de sangre se formaba debajo de su cuerpo—. ¿L

