Masseira era el rostro de la Calabria. El hombre que generaba el dinero, el que cuidaba los intereses, la mano derecha del hombre que solo unos afortunados habían visto y que pocos tenían el privigeligio de conocer. El Don no tenía tiempo de interactuar con sus N´drine y nunca se había presentado en una de esas reuniones. Ejercía el poder a través de Tony y eso funcionó durante mucho tiempo para mantener privado todo lo que tenía que ver con su vida. Detrás de Masseira, estaba Neylan, siendo presionada por Martino para que le siguiera. Todo el mundo la observó como si fuera el premio de la noche. Los Calabreses daban miedo. Ya fuera por sus ojos malvados o gestos tocos, tenían algo que inundaba la estancia de una bruma pesada. Sus sentidos le exigieron salir de allí, pero no tenía a donde

