—¿Y lo que tu eres ahora? ¿A quien se lo debes?—pregunté, pues no era el unico que debía favores. De hecho, era muy consciente de mis deudas y durante todos estos años me aseguré de pagarlas como era debido, especialmente para evitar estos comentarios, —Gianni… —Yo no olvido quien me tendió la mano, Barone, porque si lo hubiera hecho, tu no serías quien eres hoy. Cada uno de los que me tendieron la mano ahora gozan del dinero que antes solo podían imaginar. Ahora eres amo y señor del norte de Calabria y respetado por el papel que juegas a mi lado. Todos, todos los calabreses estaban metidos en el fango, recuperándose del ultimo golpe que la Famiglia les dio y yo, convertí ese fango en oro, el oro que ahora les hace ricos. Cualquier deuda que hubiera tenido contigo o con Renata, está sal

