—Es una carta peligrosa, Tony. Primero necesito sacar a Marcello de Calabria y hacerlo concentrarse en los Gurkan ¿Siguen buscando en el norte? —No ha parado. Ha derramado más sangre, pero ninguna de nuestras N´drine. Creo que deberíamos responder ya. No va a retroceder porque sabe que está en nuestro terreno y buscará a la mujer bajo las piedras de ser necesario. Nuestros hombres están intranquilos y no les gusta tener narices enemigas husmeando. Se han portado a la altura, pero hay cosas que no pueden ignorar. Si me lo permites, yo mismo iré con nuestros hombres y me aseguraré de que no vuelvan a pisar Calabria. La Santa está en Reggio. Ha llamado a los Locale del centro a mantenerse alerta, pero el mayor respaldo aun no lo ha movido. Pensé detenidamente en el siguiente paso. Mis homb

