CAPITULO 135| LA HUIDA II-2

708 Words

—¡Eso es grave! —increpé. —Lo es —dijo en tono bajo. No podía creerlo. —¿Por qué no estás preocupado? —Porque si nos matan, nos matarán a ambos. Moriremos juntos. —¡Qué consuelo, Salerno! —Yo pienso: ¡qué romántico! —enfatizó con una sonrisa irónica. —No puedo creerlo —espeté acercándome de nuevo a las armas y tomando una que me pareció óptima. No era tan grande como para golpear el hombro ni mucho menos para ser tomada torpemente por una mujer. Papá decía que la mejor arma no era la más grande sino la apropiada. Gracias a papá y su sabiduría al menos podía tomar un arma. Lo amaba. Se lo diría en mi próxima llamada, si es que quedaba alguna por hacer y nuestra línea no estaba marcada. El arma era justo del tamaño preciso. Me acerqué al pequeño ventanal y abrí la puertecilla. —¡¿Qué

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD