—¿Estás seguro de que son sicilianos? —Lamentablemente sí. Había dejado a Domenica en la casa Pisano. Dudaba que lograran dar con la ubicación de los laboratorios. Podían morder sus cebos y tal vez eso era lo que estaban midiendo desde la costa. Gianni nunca fue un inepto y tenía claro cómo los sicilianos medían información para usarla posteriormente. No era un fiel seguidor de las cosas obvias y por esa razón los laboratorios estaban bajo tierra y no al exterior, aunque sí existían complejos pequeños con señuelos marcados por si en algún momento la polizia o la propia Famiglia descubrían Cerdeña como la cuna de su imperio. No iban a golpear hoy. ¿O sí? El sol comenzaba a verse en el horizonte y las calmadas aguas de Cerdeña comenzaban a reflejar esa gracia en su ir y venir. Tony manten

