—Más que atroz, golpeó a los Sicurezza. Santino esta dudoso por la muerte de Tomasso y, Giuseppe, aunque se mantiene en silencio, sabe perfectamente que debemos elegir a un sucesor para la mansión principal. El Capo no puede permanecer en una casa sin Sicurezza, son las reglas. —¿Y mi madre? ¿Por qué no ha venido? —Su padre no quería arriesgarla. —Es lo mejor. Debe estar furiosa. —Mucho. Ha exigido cosas y bueno, ya sabe como es. Marcello sonrió y una punzada lo hizo borrar su sonrisa. —¿Sabes que habia allí? —cuestionó mientras buscaba acomodarse en la almohada. Benedetto le ayudó un poco y él lo agradeció—. En la mansión Minervi, habia dinero y armas, muchas armas alemanas. Se surten de un proveedor europeo y estoy seguro de que tienen un trafico prominente. Benedetto asintió. —H

