Pudo haber agregado a uno más, pero tenía sus limitantes para hacerlo, a pesar de eso, una voz a sus espaldas completo su pensamiento. Al escuchar los tacones y reconocer su voz, supo que se trataba de su esposa. —Mi hijo tambien viene de la sangre de un hombre que perdió una guerra. Yo puedo decir abiertamente que fue algo bueno para mi hasta el ultimo momento, aunque tu tengas reparo en hacerlo—musitó lanzado en dirección de Lucian una daga—. Prefiero recordarlo en sus momentos de grandeza, cuando la mayoría de los terratenientes hablaba de su capacidad de liderazgo y de lo protector que era con sus hermanos. Quisiera tener tu frialdad para pensar en él. —Leisel… —No tienes que replicar nada. Llevamos más de treinta años juntos y conozco esa mirada reacia. No puedo culparte y me sient

