El código más importante, estaba roto, irremediablemente roto. Gianni levantó su mano para hacer un confiado ademan, dejando ante los ojos de Lucian los inconfundibles tatuajes calabreses, tatuajes que le causaron un malestar completo en su interior. Era innegable la fuerza que ostentaba, pero las palabras que Gianni pronunció a continuación lo dijeron todo: —Non siamo niente. Ho smesso di esserlo molto tempo fa. (No somos nada. Deje de serlo desde hace mucho.) Non sono venuto come tuo figlio o come qualcuno che una volta era la tua famiglia. Ha parlato per i miei, per i miei N'drine e di cui devo rispondere. Negoziamo, perché è l'unica cosa per cui sono venuto. (No he venido como tu hijo o como alguien que alguna vez fue familia de ustedes. Habló por los míos, por mis N´drines y por qui

