ARIANA, GAETA, ITALIA. La propuesta fue ofensiva y tenía un trasfondo. Él fue acusado, enjuiciado y expulsado por negociar con calabreses y ahora, sin pudor alguno lanzaba la misma oferta a Leonard como la mayor de las fechorías. Los ojos del capo demostraron su negativa y divertido, negó con la cabeza mientras sonreía, sintiendo una inmensa satisfacción. Metió la mano en su costoso conjunto n***o y sacó un cigarrillo. Las llamas del dorado encendedor prendieron la punta, antes de que sus manos lo manejaran con confianza y elegancia. Le dio una calada y lo expulsó de forma relajada por su nariz, sin despegar su atención del frente. Si bajaba la mirada, podrían hacerlo pedazos, por ello, debía mantenerse alerta a cada segundo. No volteó, por su propio bien, porque sabía que su madre esta

