Desvió la mirada y asintió. Martino le estaba observando fijamente junto con Nerio. El tiempo se habia acabado. Observó mis manos y divisó el anillo que decoraba mi dedo. No era el suyo. —Parece que tambien te has desecho de mi anillo. Acaricié mis dedos. —Voy a devolverlo—dije como respuesta—. Creo que en algun momento podrás colocarlo en el dedo de alguien más y será mucho mejor para ti. Todavía no tengo idea de que nos deparará todo esto, pero espero que el final para ti sea bueno. —No se puede ser bueno en este mundo, Neylan. Somos unos con los nuestros y tiranos con el resto. Puedo ser muy comprensivo con quienes amo, pero tambien muy protector cuando es requerido y en mi está el peso de asegurar que tanto Adriano como Renzo, tengan algo al final. Ya ha dicho lo que quiere. Me a

