—Él no piensa como hijo. Yo no pensaré como su padre. No me pidas nada de eso. Pensaré en la situación como lo que es, un nuevo dirigente calabres que tiene como ventaja que nos conoce como la palma de su mano. Antes tenía dudas. Tenía cierto recelo por saber de donde venía tanta intriga, tanta información que creí no haber revelado a nadie—explicó abriendo su corazón por primera vez—. Ahora entiendo que los enemigos no se hicieron más fuertes. Tuvieron que tomar uno de los nuestros, para poner conocer nuestras fortalezas y debilidades. Esa fue la única manera en como se hicieron grandes, usando mi sangre y poniendola en mi contra. Leisel no creía que fuera así. —No podemos decir eso abiertamente, Lucian. —¿Entonces como lo explicarías? —espetó con molestia—. No hay manera en la que un

