—No puedo creerlo—bramó la mujer con un poco de molestia mientras se ponía de pie y dejaba la servilleta sobre la mesa con un poco de enfado. Últimamente la nana estaba siendo un poco descuidada—. Iré a ver que está pasando con Rima. Permiso. Su marido se puso de pie y ella le sonrió, indicándole que volvería pronto. Los tacones de la mujer sonaban cada vez más lejos conforme subía un nuevo escalón de la imponente escalera y fue entonces cuando su marido volvió su atención a la mesa. —Hay rumores corriendo por todos lados. Dicen que los capos planean un golpe en Reggio di Calabria, pero existe un detalle importante que los está deteniendo; No hay persona en la región que no avise a la N´drangueta si ve algo inusual. Son ciudades grandes, pero todos los ojos tanto de comerciantes como de

