GIANNI El reloj nunca corrió tan lento. Todo parecía haberse detenido en el Hospital Maddona de la Conzolazione cuando Vitale exigió hablar con el director del hospital y las enfermeras entendieron exactamente que era lo que estaba pasando. Cosas como esas solían pasar seguido en Calabria. El hospital quedaba cerrado con algun pretexto burocrático que al ser privado no daba tantos problemas y nadie que no hubiera sido cuidadosamente analizado, entraba por las puertas. ¿La razón? La protección de cualquiera de los miembros de la Calabria. Se pagaban enormes sumas de dinero para resguardar esa privacidad y cuidado y hasta ahora nadie se había negado a cumplir mis instrucciones. Era aceptar o morir. Todo el mundo sabía cuales eran las reglas y en ese momento, los doctores de ese hospital t

