Agua

1472 Words
Olivia: Escucho algunos ruidos y eso me hace abrir los ojos, me levanto de la cama y siento la boca seca, volteo hasta la mesa de noche y maldigo no haberle aceptado la jarra de agua a Marcela. Camino hasta la puerta de mi habitación, y miró mi cuerpo en el espejo que tengo al fondo, sonrió pensando que me gusta lo que veo, y después se apaga mi sonrisa, —”Solo a mi me gusta lo que veo”. Abro la puerta y pasa por mi mente que hoy dentro de unas horas al fin volveré a la universidad, ya estoy harta de estar en esta habitación intentando no cruzarme con Jhon. Al fin saldré de estas cuatro paredes. Y si tengo suerte, encontraré al hombre que borre los pensamientos que solo me aquejan, y no solo eso, que me hacen sentir como una basura, pues mi madre está en medio de todo esto sin tener la menor idea. Avanzo por el pasillo y los murmullos son más intensos llegó hasta la base del barandal que da paso a la escalera y me detengo en un instante. —¿Está claro? dije, ¿que sí está claro? —es la voz de John la percibo con un tono de furia, pero de alguna manera trata de hablar con un volumen bajo. Coloco mis manos sobre el barandal y lentamente, me inclinó tratando de saber que es lo que está ocurriendo, veo a Jhon y a su hijo Julián, y debo decir que el primero luce muy bien con la vena exaltada sobre su frente, surcando su entrecejo. No puedo decir lo mismo de Julián, pues parecen un niño que está siendo reprendido por alguna travesura de la cual no tengo idea. Siento curiosidad por saber qué ocurre, camino sin preocupación hasta alcanzar el primer peldaño de la escalera, Jhon levanta la mirada y me observa, su ojos se incrustan en los míos y su mirada parece la de un cazador, he visto muchas veces a Jhon pero es la primera vez que veo en su mirada algo distinto. —Hola, ya es muy tarde para que estés despierta —dice John y Julián voltea de inmediato, me siento incómoda, mi pijama es ajustada y muy corta y se que mis pezones se exponen debajo de la seda. Pongo mi cabello delante de mi pecho y se que es lo suficientemente largo para cubrir mis senos, bajo por los peldaños, con los pies descalzos y la mirada de ambos sigue sobre mi. —Escuche murmullos y eso me despertó solo quiero algo de agua —respondo a Jhon, mientras Julián me observa. —Julian trae agua para tu hermana —ordena John. —Perdoname, pero no somos hermanos y yo puedo ir por el agua —indicó con cierto titubeo. —No te preocupes, voy en un momento —dice Julián y baja un par de peldaños para dirigirse hasta la cocina. Me quedo frente a Jhon y desde mi posición observó cómo con su mirada recorre mis piernas desde mi abdomen. —Y mamá, ¿ya está en casa? —cuestionó intentando que John deje de mirarme, aunque no me disgusta que lo haga. Jhon es un hombre en toda la extensión de la palabra, su barba crecida y alineada, le da un toque especial, tiene nariz perfilada y un tanto alargada, su ojos de color marrón son intensos, tanto que no he podido dejar de pensar en ellos, muerdo mi labio inferior al mirar sus delineados y bien proporcionados labios, aunque no estoy segura de imaginar como seria besarlo, siento cierto deseo. Recoge su cabello detrás de su oreja, es ondulado y crespo brillante, —Este maldito hombre es un hombre de verdad. Contraigo los músculos de mis piernas como un reflejo ante lo que veo. John viste un traje gris con camisa blanca, y puedo apreciar sus músculos debajo de la tela. Seguimos en silencio un silencio incómodo, John me observa pero no estoy segura de que lo haga con la misma lascivia que lo miró yo. Desde aquella vez en el aeropuerto, su mirada ha cambiado y aunque en ocasiones siento que es la misma. El se ha encargado de hacerme dudar si en verdad es el mismo hombre que me desnudaba con solo la mirada. —Carolina me dijo que volverá hasta muy tarde, su evento en la galería de arte se prolongó… incluso le ofrecí ir por ella… pero tú madre, ya sabes como es —responde a mi pregunta, mientras yo solo soy capaz de pensar en su bello rostro y lo ronca que es su voz. El silencio se vuelve entre nosotros, John sube un par de peldaños y puedo percibir su aroma, se que ha bebido lo veo en el brillo de sus ojos, respiró profundo para después contener la respiración, y no lo hago porque me desagrade su aroma, sino todo lo contrario. —Aquí tienes Olivia —dice Julián, con un tono pausado. Sonrió y bajó un peldaño para tomar el vaso de agua que Julián me entrega, estoy a unos centímetros de John y siento como el calor emana de su cuerpo. —Yo me iré a dormir —indica Julián y sube a un lado de mi, miró como sube las escaleras, y vuelvo la mirada hasta John quien se ha alejado un poco de mi para tomarse del barandal. —Yo también me iré a dormir —indico y con lentitud subo los peldaños de las escaleras. Intento mirar con el rabillo del ojo, si John me observa pero siento cierta decepción, al mirar que observa la pantalla de su celular, aprieto los labios y subo más de prisa, caminó por el pasillo hasta mi habitación y el sonido de la puerta de Julián cerrarse, me hace voltear por instinto. Y ahí está sobre el pasillo, John está de pie, recargando sus redondas y bien proporcionadas nalgas sobre el barandal, y su hombro sobre el muro. No entiendo cómo es que mis ojos ponen detalles a esas partes de su cuerpo, pero a fin de cuentas ocurre. Está de pie como si esperara algo o a alguien y no se que es, abro la puerta con fuerza. Cómo si quisiera que el sonido de la madera lo hiciera voltear hacia mi, al menos para verlo una vez más antes de dormir. Observó nuevamente a John y hago una mueca, me siento enojada y no se porque, entró a mi habitación y escucho los pasos de John, pero evito tomarle importancia. —Olivia —dice mi nombre con esa voz grave y rasposa. Me abstengo de cerrar la puerta aunque doy media vuelta para que mi mirada se fije en el pasillo, escuchó sus pasos y mi corazón comienza a latir con fuerza, siento que todo se intensifica. La oscuridad del pasillo, la luz que entra desde los ventanales de mi habitación, incluso mi respiración es mucho más frecuente. John está frente a mí y levantó un poco la mirada para alcanzar la suya —Si. ¿Qué ocurre? —cuestiono con esfuerzo. —¿Podemos hablar? —¿De qué quieres hablar? —le respondo con otra pregunta mientras recarga su antebrazo en el marco de la puerta haciendo una especie de ángulo que pareciera protegerme. —Yo se que te comportas distante conmigo a propósito… pero quiero que eso cambie —me dice con sus ojos acechando los míos, me quedo en silencio y él resalta el blanco de sus dientes con una sonrisa que no estoy segura de saber si me asusta o me excita. —John no sé a qué te refieres… tú eres el esposo de mi madre y yo te he tratado de esa forma… o al menos lo he intentado —mi titubeo se hace presente mientras doy un par de pasos hacia atrás. —No había notado que tienes pecas. Son muy lindas —me dice y se bien que sus palabras no tienen sentido. Es como si hubiera evitado escuchar las mías, es como si tratara de jugar con mi mente, es como si quisiera volverme loca. Lleva su mano hasta mi mejilla, me quedo inmóvil y siento como mis piernas se endurecen, no me puedo mover, estoy dispuesta a aceptar su caricia o eso es lo que quiere mi cuerpo. Cambia la posición de su mano y cerrándola dejando su índice alargado toca mi mejilla. —Esta peca es la más linda… de acuerdo, yo solo quiero que nos llevemos bien por tu madre —agrega John bajando su mano casi de inmediato, su mirada parece distinta, es la misma mirada habitual. Aquella que me confunde. John, da media vuelta y se aleja de mi habitación, solo lo miró alejarse sin saber que fue toda esta mierda.
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