1 mes después Ginevra La vida de casada no era como me imagine, no era como la que vi mientras crecía en casa de mis padres, todo era mucho mejor, domenico me demostró porque darle una segunda oportunidad era lo mejor que habia hecho en mi vida y que nunca me arrepentiría de mi decisión. — ¿Nadar? —cuestiona mi hijo a su padre— por favor. —es hora de dormir, nico. Mi hijo hace un puchero ante mis palabras y mira suplicante a su padre, y se que lo complacería, mi esposo ama tanto a nuestro hijo que quemaría el mundo si esté se lo pidiera, pero la siesta no es negociable. —Mami.. —A dormir nico. Sus parpados se llenan de lagrimas, pero no le creo, él es un pequeño manipulador y se que sino se duerme en este momento, llorara durante horas y luego correrá y quien sabe que cosas más h

