Santino está en la guarida de los delincuentes, esperando que traigan a Octavio. Viene llamándolo uno de los jóvenes que vive en el lugar. — Santino ya llego tu encomienda, grita desde el fondo de la guarida. Santino deja su cigarrillo y el vaso de whisky y va junto a sus amigos a recibir su regalo. Al verlo tirado en el suelo les pide que lo cuelguen de cabeza para abajo. Los chicos lo hacen y cuando Octavio está colgado, Santino le arroja un balde de agua fría y Octavio reacciona. — Donde estoy porque me trajeron aquí, pregunta sin entender lo que está sucediendo. — Quieres sabes porque estas acá, es por entrometido, por meter las narices donde no te llaman, oíste bien, por meter las narices donde no te corresponde y por andar de chismoso y pum, Santino le da un fuerte golpe a Oc

