Tras la conversación que escucho de Mael con su padre, tuvo dudas de la zona sur. Ese día discutía con su familia del tema, dejó el bolso sobre la mesa sin sentarse. Permaneció de pie, con los brazos cruzados. Se encontraba en la sala de su casa, donde Andy, Madal y Aneth analizaban la situación. —La zona sur no es nuestra —dijo su padre, directo, sin rodeos—. Nunca lo fue. Su madre asintió con un gesto mínimo. —Cuando esa zona se levantó, hace diez años, tu abuelo revisó cada contrato. No hay empresas pantalla, no hay intermediarios. Todo responde a los Astrid. Desde el hospital hasta el último comedor social. Alicia respiró hondo. —Entonces no tenemos ningún tipo de control allí. Andy apoyó ambas manos en el respaldo de la silla. —Ninguno —confirmó—. Ni cámaras, ni personal lea

