El ambiente de regreso a Bazari se había convertido en un campo minado, por un lado, Aron que tenía una mirada sombría como ninguna y del otro lado, Loren con su imponente presencia que parecía ahogar a todos los presentes.
¿Ahora que paso entre ellos? Se preguntaron; cuando Aron había seguido a Loren, supusieron que al menos cederá para calmar las aguas. Al regresar Aron su rostro se había ensombrecido aún más, la hostilidad en el aire no había desaparecido sino aumentado con brusquedad.
Nadie sabía las razones, pero sin pruebas las miradas acusadoras se dirigieron hacia Loren. Aron era demasiado calmado como para provocar una discusión.
—¡Connor escuché que el hermano de León está embarazado! —Henry intento entablar una conversación. No era el mejor tema, pero al menos lo intentaría.
Si Brian estuviera presente sería más fácil. Ella siempre interrumpe hasta con las cosas más banales.
—Sí, iremos en otoño a hacer la visita. —Connor siguió la corriente.
Aron alzó la mirada interesado.
—¿Irán a Lexus?
Connor y Henry, ambos, se iluminaron al ver que al menos Aron estaba dispuesto a colaborar.
—Sí. León quiere cuidar a su hermano. —Connor habló con entusiasmo.
Aron se debatió internamente. De pronto alzó su mirada con determinación y tiro la bomba.
—¿Puedo ir con ustedes?
La nave pareció quedarse sin electricidad para operar. El silencio abrazó a todos. Incluso Loren, que estaba mirando hacia la nada, de pronto, quedó estoico mirando hacia Aron.
Connor, que también estaba sorprendido, explicó algunas cosas evitando la incómoda mirada de sorpresa de Loren.
—Me parece bien, pero iremos en otoño y regresaremos una vez pase el invierno. Serán meses. ¿Estás seguro?
¿Meses? En Lexus el tiempo transcurre de una manera más lenta que en Halow.
Aron lo pensó, no quería pasar tanto tiempo fuera. Además, estaba el asunto de Rubí, sin embargo, también necesitaba llenar ciertos huecos en su memoria.
—Tengo unas vacaciones atrasadas, una vez se acaben regresaré solo.
Connor se sentía a morir de la incomodidad. No por Aron, sino por la presencia de cierto hombre que no parecía muy contento con la conversación.
—Bueno, si no tienes ningún problema, está bien…
—Si tiene un problema. —de pronto la voz de Loren arrasó con la conversación.
Aron y los demás miraron hacia Loren. Con las miradas en él, Loren cruzó sus brazos y protestó.
—No te doy permiso.
Aron arrugó las facciones.
—Al parecer últimamente esa frase está de moda. Señor canciller, no he pedido permiso. Me debes dos vacaciones atrasadas, le recuerdo que me dio permiso de tomarlas cuando yo quisiera.
Loren se mordió la cara interna de la boca.
—Cambie de opinión.
—¿No me dejará ir? —Aron volvió a preguntar hastiado, presionando con fuerza el puente de su nariz.
—¿Tienes sucios los oídos? Dije que no.
La vena en la frente de Aron salió a relucir. ¿Cuál era su problema? Desde cuándo el gran canciller se comporta tan a la defensiva por unas simples vacaciones.
—Muy bien, entonces renunció al título de Hole. Contento.
Loren se quedó callado, en silencio. Henry ni siquiera pudo moverse de su lugar, fue Connor quien hizo un intento fallido por calmar a Aron.
—A-Aron, no seas extremista.
Aron con una mirada fría calló a Connor.
—Si incluso con eso no es suficiente, renunciaré a mi apellido, de esa manera no tendré lazos con los van Halow.
—A-Aron. —Henry intervino. —Cálmate, no tienes que llegar a esos extremos.
Loren tragó saliva con fuerza. Como se atrevía a amenazarlo. Desde cuándo el calmado y poco importa de Aron era tan competitivo.
—Si haces eso, eres tú quien pierde. Tu título de noble, tu fortuna e incluso a esa chica.
A la interrogativa de Loren, Aron solo soltó una pequeña risilla.
—No me interesa un título, si pierdo mi herencia, al menos tengo suficiente dinero guardado, soy buen trabajador, no creo morir de hambre, pierda cuidado canciller.
Loren también se rio con recelo.
—Tal vez tú podrías vivir así, que hay de esa chica, estará a tu lado después de perderlo todo.
Aron se recostó de su puesto y cruzó las piernas con confianza.
—Si tiene esos estándares, sería una decepción, sin embargo, es mejor dejar ir a una persona con esos ideales a tener que convivir con ella ¿No cree canciller?
Loren dejó de reírse, sus ojos afilados y dorados parecían centellar enojo. No era la primera vez que Aron decía lo mismo. Eso solo respaldaba la teoría sobre los sentimientos de Aron hacia esa chica.
—Dices que soy despreciable, pero mira como hablas de deshacerte de alguien sin ningún tacto.
Aron se encogió de hombros.
—Supongo somos iguales.
Ambos mirándose con rivalidad. Lo que realmente enojaba no era el capricho de Loren, era la imposición.
¿Quién se creía que era para ordenarle fuera del trabajo? Aron era libre de escoger con quién casarse, donde ir de vacaciones e incluso renunciar.
No permitiría que nadie se imponga sobre él. Es su vida, sus decisiones, y también sus consecuencias. De la misma manera en la que sabía, que el límite de tolerancia de Loren también había Sido profanado y lo más probable es que nunca más vuelvan a hacer amigos.
De seguro lo que seguiría es un despido. Justo cuando Loren abrió la boca para volver a hablar, la aeronave se inclinó brutalmente, lanzando sus cuerpos de un lado a otro.
La turbulencia hizo que todos rodarán hacia un lado, Aron se sujetó del andamio, sin embargo, Henry y Connor rodaron al menos tres metros hacia la parte delantera de la aeronave.
—¡Dame la mano! —Aron gritó. Loren se sujetó con fuerza de un pilar, se tambaleó estrellándose con el mismo pilar del que se sujetaba.
Aron vio como el bello cabello plateado de Loren se manchó de rojo.
—¡Mierda, que me des la mano!
El ruido en la cabina de mando se escuchaba estruendoso. Aron sospechaba de que esto no era un accidente. La aeronave comenzó a inclinarse aún más.
De pronto sus pies ya no estaban sujetos al suelo de la nave, sino que flotaron en el espacio. Aron se estrelló con varios objetos a su paso; sintió como una comezón se alojó en su hombro, pero lo ignoró, lo único seguro es que la nave estaba en descenso.
Aron no veía por ningún lado a Loren. Hubo una explosión a su derecha, su vista no era la mejor, pero aun con todo busco con desesperación a Loren. No podía dejarlo, eso sería la peor decisión que podría tomar.
No podría vivir con la culpa, prefería morir aquí mismo. Fue entonces que una mano lo sujetó por el cuello.
Aron no podía ver con claridad, pero se sintió aliviado de ver una cabellera blanca.
—¡Aron, esto se va a estrellar! —gritó Loren, su voz apenas audible. —¿Dónde están los propulsores de emergencias?
El dolor en el hombro incrementó tanto que no podía pensar con claridad. El viento del exterior se comenzó a filtrar y una hoja de lámina de la aeronave salió desprendida hacia el vacío, fue ahí donde Aron vio el imponente desierto.
Aron se quedó petrificado, las dunas. Si la nave se estrellara en una de ellas se haría pedazos. Era el fin. No veía por ningún lado a Henry o Connor. ¿Seguirán con vida?
Sintió como una fuerza diferente, lo sacudió.
—¡Maldita seas Aron! ¡¿Dónde están los propulsores?!
Fue entonces que Aron reaccionó. No podía morir aquí, muchos menos estando Loren. Su deber era protegerlo.
—¡Izquierda!
Aron sintió como una fuerza lo lanzó hacia la izquierda. Aron se dejó ir. Sujetó los andamios con fuerza para no salir volando por la presión, sin embargo, miraba con constancia hacia atrás, hacia los lados, buscando desesperadamente a Loren. Cuando llego a los propulsores, sujetó dos quitándole el seguro a uno, pero no había rastro de Loren por ningún lado.
—¡¿Qué mierdas haces Aron?!
Loren apareció de la nada. Vio que Aron sujetaba el propulsor en sus manos, como si hubiera suficiente tiempo para ponerse a pensar.
Cuando sus ojos se encontraron, Loren se asombró. Había terror en aquellos ojos, mucho miedo, no a morir, ese miedo era dirigido a él. Aron estaba preocupado.
Loren sujetó al propulsor y tuvo que ponérselo a la fuerza a Aron. Ni siquiera pudo pensar en él mismo. Loren solo podía pensar en ponerle el propulsor a Aron.
—¡Espera, tu primero!
—¡Qué mierda dices, no hay tiempo para eso!
—¡Maldito, hazme caso! —Aron intentó protestar.
—No discutamos por ahora quieres.
Las dunas de arena están cada vez más cerca de ellos, Aron no sabía cómo hacerle entender a Loren que no había tiempo para colocar un segundo propulsor.
Aron miró hacia un lado, y solo sonrió con delicadeza fingida. Fue la sonrisa de alguien que acepta que está acabado. Sin embargo, sintió unos brazos, rodearlo con fuerza antes de lanzarse hacia afuera de la nave.
CONTINUARÁ.