Meses después. Después de varios meses de matrimonio, cuando Alejandro Lombardi y Sofía Miller tenían un año de casados, Alejandro sintió que todo debía llegar a su fin, que no podía seguir con la venganza en contra de Sofía. No entendía la razón, pero deseaba llevar su matrimonio en paz con ella, y no vengarse, porque aunque le costara reconocerlo, se había enamorado de su mayor rival. No obstante, Alejandro había llegado al restaurante donde se veían con frecuencia con Sara. Se sentó en la mesa y pidió una taza de café, fuerte. Sara lo había llamado para decirle algo muy importante. Y aunque a Alejandro le molestaba últimamente verla, no podía decirle que no, porque la había estado esquivando los últimos días. —Aquí su pedido —dijo una mesera mientras ponía la taza de café en la mes

