Sofia tocó la puerta de la oficina de su padre, aunque estaba consciente que a ellos no le gustaba que fuera hasta el corporativo, ella necesitaba hablar con él con urgencia. Estaba decidida a irse, a sacrificar su amor, y dejar de luchar por un imposible, ¿Para qué? No tenía caso seguir sufriendo tan cruel matrimonio, además, no podía ocultar su embarazo por mucho tiempo, debía buscar la manera de irse lejos, muy lejos. —Adelante —escuchó la voz gruesa de su padre hablar. Cuando Sofía Miller abrió la puerta y asomó su delicado rostro, James Miller arrugó el entrecejo con molestia. El hombre dio dos pasos gigantes y caminó hasta ella con rapidez. —¿Qué haces aquí? —la tomó por el brazo fuerte y halo de ella para adentrarla a la oficina. —Papá… yo… —la voz de Sofía se entrecortó… —Sabe

