21. Acorralada. Vicente me mira, su expresión triunfante. —Es todo lo que necesitas saber para entender que nunca te vas a liberar de mí, Valeria. Porque siempre he estado un paso adelante. Y siempre lo estaré. Me quedo de pie, mirando las fotos y los documentos, sintiendo cómo el suelo se desmorona bajo mis pies. Esto no es solo control. Esto es dominio total. Y me doy cuenta de que Vicente no solo ha jugado conmigo, sino que ha construido una red tan intrincada que escapar de él no va a ser tan fácil como pensé. Pero aun así, no me doy por vencida. Cierro la carpeta lentamente y lo miro a los ojos. —Esto no cambia nada —digo, aunque mi voz suena más frágil de lo que quisiera. Vicente da un paso hacia mí, su rostro a centímetros del mío. —Cambia todo —murmura, con una sonrisa oscu

