De repente, la idea de asociarme con él empieza a parecer más atractiva. No porque confíe en él, claro, sino porque tenerlo cerca sería la manera perfecta de controlar todos sus movimientos. Mantén a tus amigos cerca, y a tus enemigos aún más cerca. Y Rodrigo… Rodrigo es un enemigo que aún no sabe que ya perdió. Mis pensamientos se interrumpen cuando escucho el sonido de una puerta al fondo del pasillo. Mis sentidos se tensan al instante. Estoy sola en el apartamento. Nadie debería estar entrando. Con una calma estudiada, me levanto del sillón y tomo la pistola que tengo guardada en un cajón cercano. No es paranoia, es supervivencia. Camino despacio, cada paso calculado, y me acerco a la entrada del pasillo. El silencio vuelve a reinar, pero siento la presencia, la tensión en el aire. —

