Cuando Francesco ha tomado camino hacia la mesa en la que se encuentran sus hermanos junto con su padre, ha tropezado con un pequeño cuerpo, al mirar hacia abajo, se topa con una infanta, no una común y corriente, sus ojos tan verdes y hermosos como una esmeralda, un cabello tan rojo como la sangre, y con estos, un rostro ligeramente fruncido ante el inminente choque, el cual, si bien pudo evitarse, las diferentes alturas que no prestaron atención al camino colisionaron sin remedio alguno. Francesco ve como una infanta con vestido rosa se tambalea un poco, pero, ella logra mantener el equilibrio. —Niña, ¿Qué haces en estos lugares? Deberías mirar por donde vas. —Francesco reconoce rápidamente que, aquella infanta es su hermana, pero, debe permanecer en completa tranquilidad por el moment

