—Pueden irse mucho a la mierda. —Murmura Fausto mientras trata de mantener la postura, siente como su cabeza da vueltas, ha visto como Rossy recibe una mochila de color café, ha sacado una botella de agua, junto con una toalla. —¿Qué es esto? —Pregunta Abbey de manera ruda, no debe mostrar debilidad en ningún momento, pero, ahora que Rossy hacia un gesto tan amable, no podía evitar desconfiar de inmediato. —Se dice gracias, idiota, no dejare que andes por ahí con expresión de muerto viviente, ahora, toma agua y seca tu rostro, hay infantes presentes. —Rossy deja en las manos de Fausto la dichosa botella de agua, junto con la toalla blanca. La diversión había llegado a su fin, era momento de que volvieran al hotel con la finalidad de descansar. Quedarse hasta tarde seria aún más agotador.

