El precio inicial de aquel par de anillos de diamantes era de tres millones de dólares. Isabella levantaba la apuesta un millón más cada vez, sin dudarlo. La forma en que lanzaba el dinero con tanta naturalidad hizo que James recordara dolorosamente la brecha entre ricos y pobres. Al principio, varios postores competían con ella, pero cuando descubrieron que Isabella estaba en una cabina VIP especial, todos asumieron que debía ser alguien de alto poder. Nadie se atrevió a seguir pujando contra ella. Al final, el par de anillos de diamantes se vendió por diez millones de dólares. El personal especializado se encargaría de entregar los anillos en el lugar designado. Isabella sintió una punzada de dolor por haber gastado tal cantidad, pero solo por un instante. Mientras el dinero se u

