Puedo despedirte, pero la policía no lo hará. Este es un caso criminal. No puedes librarte de la ley solo por un pensamiento mío". Ella nunca le había prometido nada. Jamás dijo que la absolverían por confesar la verdad. Además, Isabella no dejaría escapar a los culpables: debían ser castigados. Daffy Yannis había sido demasiado ingenua. Los labios rojos de Isabella le recordaban a Lucas una cimitarra manchada de sangre: letal, rápida y silenciosa. Finalmente comprendió que había sido engañada. Ella y Lindsy habían caído, mientras Isabella simplemente disfrutaba del espectáculo como una espectadora más. Quiso luchar por su libertad, pero las esposas en sus muñecas destrozaron su última esperanza. Con dolor y resignación, fue llevada al coche de policía junto con Lindsy. La persona q

