¿Qué clase de diablo es ella? ¡Es aterradora! ¡Incluso más que nuestros asesinos entrenados! Después de la comida, la princesa se levantó, dispuesta a marcharse. Pero la voz tranquila de Isabella resonó detrás de ella: —Ni se te ocurra huir. Tengo muchas formas de mantenerte aquí, en Wallsvale. La princesa se estremeció y salió corriendo aún más rápido, presa del pánico. Molly, al verla, no pudo contener la risa. —¡Esto es demasiado gracioso! —exclamó entre carcajadas—. ¡Mírala, toda cobarde! Al principio parecía tan arrogante, tan altiva... ¡Y nos miraba como si fuéramos insectos! Isabella sonrió divertida, apretando los nudillos con un aire inocente. —A este tipo de personas hay que darles un poco de su propia medicina —comentó con tono dulce. —Exactamente —asintió Molly con en

