Tobin frunció el ceño. Veía a Isabella como una mentirosa que buscaba atención, y deseaba echarla de inmediato para que no lo molestara más. Muchos de los presentes la miraban igual, con una mezcla de burla y desprecio apenas disimulado. —Discúlpate con el doctor Dónovan más tarde —le advirtió Tobin con tono severo—. ¡De lo contrario, no te dejaré escapar fácilmente! Isabella lo observó con total indiferencia y respondió con voz perezosa: —Primero esperemos los resultados. No es bueno estar tan seguro antes de tiempo. Tobin no se tomó en serio sus palabras. Estaba convencido de que ella mentía descaradamente y planeaba obligarla a disculparse frente a todos para calmar al supuesto doctor Dónovan. Isabella, sin embargo, ya no tenía ganas de discutir con alguien tan terco. Temía perde

