La princesa le dio un nuevo significado a la palabra realeza. Era la primera vez que Isabella veía a una princesa tan insoportablemente arrogante. —Has viajado un largo camino hasta aquí. Descansa un poco primero —dijo Molly con voz fría, mientras tiraba suavemente de Isabella para colocarla detrás de ella. La princesa resopló con desdén y, apoyando la mano sobre el brazo de uno de sus asistentes, murmuró con una sonrisa desdeñosa: —Claro… descansaré en este humilde lugar. Luego comenzó a recorrer el salón con aire altivo, observando cada rincón con expresión de disgusto, como si todo lo que la rodeaba fuese indigno de su presencia. Parecía estar a punto de gritar que la villa de esa “plebeya” no era suficiente para alguien de su estatus. Finalmente, la irritante princesa desapareció

