Ese tipo de indulgencia sin límites dejó sorprendido a Liam, quien siempre había creído ser el más cariñoso con su hija. La forma en que Alexander trataba a Isabella no era simplemente la de un novio consentidor; la miraba y la cuidaba como si fuera una diosa. Liam le explicó que, aunque entendía su devoción, Isabella era estudiante y debía cumplir con sus responsabilidades. Era mejor que asistiera al examen en lugar de recibir un trato especial. Aunque Alexander no quería perturbar el sueño de Isabella, obedeció la petición de Liam. Se saltó la sesión de fotos y comentó que más tarde podrían editarlo en la imagen grupal. Ni siquiera pidió a Jason que lo llevara; condujo su propio auto y se dirigió directamente a Forest Villa, que estaba a solo unos siete minutos de la escuela. Alexan

