Toc, toc, toc... Una vez más ese odioso sonido. ¡Argggg! grité de frustración. -¡Olyyyyy! -oí canturrear tras la puerta mientras el sol justo frente a mi ventana me indicaba que el amanecer había pasado a ser mediodía. Ow, qué dolor. Le abrí la puerta a mi amigo dando traspiés precipitados y volví para caer en bomba sobre mi cama de nuevo. -Una noche movidita ¿no? supongo, viendo que anoche despareciste con tu amante viajero. - ¡Ay Richy! de verdad que siento haberte dejado tirado rey, de verdad que no pensé demasiado, - le miré suplicante -sabes que eso se me da bien. - No te lo tendré en cuenta, ya ves. ¿Si no que haría yo aquí? - Pues demostrarme lo buen amigo que eres y decirme quién era tu ligue de anoche. Sí, te vi irte bien acompañado a los servicios del bar. ¿Me cuentas o d

