Suponía que el baño en el manto húmedo y salado del mar Atlántico, podía ayudar en mucho de los efectos contraproducentes del exceso de calor. A mí, solo me daba más ganas de compensarlo nuevamente con otra dosis de calidez solar. -¡No! ¡No dejaré que te salgas aún Oly! ¡Esta buenísima! -gimoteaba Richy como sacado de un parvulario. Le encantaba jugar chapoteando como un niño, haciendo trampas y juegos para hacerme perder mi poca paciencia. Peter participaba sin quedarse a un lado, ayudando a Richy en su venganza acuática hacia mí. Ambos intentaban hundirme en cada intento, casi siempre consiguiéndolo con mis esfuerzo truncados. -¡Paren ya, por favor! -Rogué mientras Peter me cogía en sus brazos, para tirarme en bomba nuevamente hacia el mar. -¡Ah!- exclamé aliviando el picor de mis

