Y aquí estoy otra vez más, mirando, viendo y acosando al chico que me hace babear el piso. Con el tiempo me di cuenta de muchas cosas, como que él no solo me gusta por su físico, aunque sí, he de admitir que su gran atractivo en un principio fue lo quien me llamó la atención. Me gustaba por ese caminar varonil que llevaba, por su forma de vestir, por esa sonrisa sincera que solo he visto tres veces en dos años aquí. Por sobre todas las cosas Ethan Domms me había cautivado por dos cosas en especial y no fueron más que su inteligencia y su amor por Evan, su hermano un año y menor.
Si a Luke lo golpearan, yo sería capas de matar por defenderle. Sé que Luke también lo haría por mi y eso es algo que amo, el amor de familia es lo que yo más valoro.
Obviamente no seré hipócrita, si Ethan Domms no fuese tan malditamente sexy estoy segura que yo hubiese querido tener una amistad con él y no más. Porque sí, su rostro era algo magnífico y me encantaba, y mejor no hablemos del resto de su cuerpo porque soy capas de hacer resbalar a alguien si pasa por el piso lleno de baba.
Volvamos a la situación actual, me encuentro haciendo cola en la cafetería del colegio y delante mío hay cerca de cinco alumnos más para poder llegar a, mi tan ansiada, hamburguesa del día. Visualizo a lo lejos, en una mesa apartada al guapetón de mi amigo Evan y sé, que me está esperando. No solo por el hecho de que siempre nos sentemos juntos si no porque está enviándome textos diciendo, no, exigiendo que me salte la fila y vaya con él porque tiene noticias muy importantes. No hace falta aclarar que no me salto la fila, sería muy grosero de mi parte hacer eso cuando fue mi culpa retrasarme por caerme de culo en los pasillos y tirar la mitad de mis apuntes de biología. Sí, otro incidente para la lista interminable de Olive. Anoten.
-Al fin llegas- gira los ojos Evan cuando ya me siento frente a él.
No pronuncio palabra alguna porque espero que él empiece a contarme y no me equivoco cuando segundos después Evan me mira cómplice y comienza a contar con lujo de detalles su cita con Joshua, un chico al que conoció en un boliche hace dos semanas, mientras yo como y le presto atención.
-...y entonces me dijo que nos viéramos el viernes- finalizó feliz.
¡Vaya! Mi amigo estaba enamorado. La forma en la que sonríe, esa misma forma en la que yo miro a Ethan. A veces me cuestionaba si Domms mayor, era gay, ya que jamás se lo ha visto con ninguna chica. No es que sea malo, pero sería un gran golpe a mi autoestima, enamorada de otro chico gay, no es lo que quiero poner en mi diario íntimo. Tampoco es como si tuviera un diario íntimo donde escribo y dibujo sobre Ethan Domms, no, claro que no. Bueno sí, en realidad sí y es increíble lo bien que puedo dibujar a Domms. Sin presumir claro.
-¡Ya deja de volar Olive!- me regaña Evan con el ceño fruncido.
Pongo mi atención en él, pero cuando estoy por responder a mi amigo. Algo, alguien, la octava maravilla del mundo se sienta a mi lado, sin siquiera mirarme, pero a mí lado. Permitiéndome sentir el aroma de su colonia tan deliciosa y varonil, respiro profundo intentando no ser muy obvia. Es en momentos como éste cuando podría afirmar que Ethan Domms no es gay, diablos no. Ese andar y ese todo tan masculino de él, me quitan cualquier duda de la cabeza.
Entonces me quedo ahí embobada mirándolo como si nada en el mundo fuese tan perfecto y digno de ser observado. Maldito sea Ethan Domms y su imponente presencia que me quitan el aliento. Él ni siquiera me nota, tiene su vista fija en su hermano y nada más, como siempre.
-Evan, hoy no podré llevarte. Debo ir a buscar la motocicleta al taller- anuncia con su voz tan profunda, gruesa y seductora.
Él es esa clase de chico que esperas ver en una historia al estilo "Fifty Shades Of Grey". Para cuando se hizo la película, podrían haber puesto a Ethan Domms en vez de a Jamie Dornan. Sí, así de bueno está Domms.
-¿En qué me iré?- pregunta Evan frunciendo el ceño.
Evan ha reprobado cinco veces el examen para conducir. Mi querido amigo no puede aprobar la parte teórica, ni la de conducción.
Entonces, pasó eso que creí no me volvería a pasar en la vida. Ethan Domms me mira fijamente a los ojos y sin poder controlar a mis hormonas se me sube la sangre a la cara. Debería usar diez kilos de maquillaje como las demás chicas para que no me vean sonrojarme por cualquier cosa.
-¿Tu amiga no puede llevarte?- pregunta a su hermano sin quitar su mirada color avellana de mi.
-Olive no maneja- responde Evan con simpleza.
Me siento morir, juro que si sigue observándome así voy a morir. Entonces Ethan despega sus lindos ojitos de mi y los pone nuevamente en su hermano.
-Bien, vayan caminando- dice con simpleza.
Ethan tiene un perfil recto y tan parejo que parece haber sido hecho con una maldita regla y por un profesional del dibujo. Todo es absolutamente perfecto en este chico. Evan no tarda en percatarse de que estoy embobada viendo a su hermano mayor. Obviamente él sabe de mi enamoramiento por Ethan, pero le he rogado que no diga nada, entonces él cumplió, eso espero.
-Olive podría irse caminando conmigo y quedarse a comer en casa- dice Evan captando toda mi atención.
Mí cuello da un giro casi inhumano al oír eso. Este chico trama algo, es más que obvio que quiere que esté cerca de Ethan y aunque ni en mis sueños me opondría a eso, tengo miedo, ya que debido a mi nerviosismo ante su presencia, yo podría terminar incendiando su casa o matando a su perro, si es que tiene perro.
-Yo...eh-de...la...p-p- comencé a tartamudear.
Entonces Ethan se levanta y pone una mano sobre mi hombro y yo me paralizo. Los nervios se hacen aún más presentes en mi cuerpo, impidiendome incluso respirar.
-Entonces nos vemos luego, Evan y...Olive- dice y se va soltando mi hombro.
Dejo salir todo el aire que había estado conteniendo y miro a Evan con odio ¿Acaso eso podía considerarse un amigo? Maldije un millón de veces ser tan obvia a la hora de mirar a Ethan Domms. De no ser así nadie jamás hubiese sabido de ello.
A la hora de salir le envío un texto a mi madre diciéndole exactamente esto:
Olive: Mamá, iré a comer a casa de Evan, mi mejor amigo. Lo acompañaré hasta su casa y me quedaré ahí.
Y como toda madre, me respondió con un solo "ok" . ¿Qué no conocían otra palabra? Nosotros sus hijos podríamos escribir cien palabras y ellas nos responden con un "ok" bueno, por lo menos la mía si.
Evan y yo íbamos hablando sobre música. Su banda favorita, "Maroon5" había lanzado un nuevo tema musical. Todo con Evan siempre eran risas, desde sus comentarios pervertidos sobre Adam Levine, hasta sus arranques heterosexuales donde calificaba el trasero o los senos de las chicas. Pero tuvo que aparecer don imbécil Liam Reeves. Capitán actual del equipo de fútbol, con su querida banda de jugadores musculosos. Son algo así como un montón de gorilas llenos de anabólicos.
-Miren quienes están aquí. El niño mariquita y su amiga la acosadora- dice burlonamente.
Bien, soy una chica. Pero papá era policía y me enseñó todo sobre pelea. Aunque contra cuatro chicos enormes no sé si podría servir. Tiro mi mochila al suelo y me pongo frente a Evan. No creo que sean tan cobardes como para golpear a una chica de un metro sesenta y con pocos músculos.
-Chiquita, muevete queremos golpear al nenazas ¡Ya no está tu matón eh!- exclamó enojado.
Liam era un gay reprimido. Muchos lo sabíamos pero él se empeñaba en negarlo y para ello usaba como saco de boxeo a Evan.
-Olive, muevete- pide Evan.
Podía ser una torpe cobarde pero no dejaría que golpeen a mí amigo y si ser mujer me ayudaba en algo no aprovecharía. Obviamente no esperé ver una pelea hasta que la pesada mano de Liam me empujó hacia el suelo y vi su puño estampar en la mejilla de Evan.