-A propósito...¿Qué te pasó en el ojo? Desde que llegaste he querido saber y no encontraba momento- dice y se lleva el tenedor con pasta a la boca. Sonrío divertida y comienzo a relatarle la interesante historia de como mi madre se ha despertado en modo karateca. Ethan se descostilla de la risa mientras le cuento todo de forma detallada y su risa solo es un motivo más para continuar la historia hasta el final. Terminamos de cenar, hablando de temas triviales, riendo y bromeando con cosas del colegio. La hora se nos va volando y sin darnos cuenta son las 22:05 hs. Ethan ofrece ver una película, y totalmente embobada acepto sin pensarlo. Unos minutos después me encuentro sentada sobre ese enorme sofá con Ethan a mi lado y una TV enorme al frente, donde comienza una película de misterio que

