Huiste de mi vida, sin aparente razón, le quitaste la alegría, a mi pobre corazón yendo hacia la esquina, en un profundo callejón, ahí te vi perderte, esfumarte y más nunca volví a verte. Busqué tus besos en otras bocas a otros brazos me aferré pero aún mi espíritu te evoca sin olvidar lo que te ame. Nadie me puede hacer temblar como lo hiciste en el ayer, tú mi niño de orbes café, recuerdo tus ojos mirando el mar y nunca más los volveré a ver. Esta tarde gris y fría te vuelvo a recordar aún la angustia de aquel día hace mis ojos inundar y en la triste agonía me encuentro ahora sola, luego de que me dijeras "Hola" nunca más fui la misma. Desde el momento de tu huida hasta el sol de hoy, no creo más en canciones bonitas ni en poemas de amores. Cuando el mar sea redondo y el sol deje de

