Y hoy, ahí estás, callado y cohibido. Ven, mi querido amor, hablemos, charla conmigo de lo bueno que som los vinos y de los cigarrillos de madrugada. Hablemos del clima, del cielo estrellado, de ese sombrero rosado que vimos dibujado entre las nubes del atardecer anaranjado. Dime lo que piensas, ¿Cuales flores huelen más? O podemos dialogar sobre ¿Cómo suena una bomba niclear? Hablemos de cualquier cosa, si quieres que sea de mariposas, del movimiento permanente de sus alas y de lo muy preciosa que nos parecen. Dime tantas cosas que se te canse la boca, se duerma tu lengua y mis parpados fallezcan, y aun entre mis sueños te oiré mientras roncas y buscas comodidad envolviendome como momia. Y si pasa que me vuelvo loca, hablemos de mascotas, esas que no tuvimos porque no quisimos o n

