Capítulo 15 —Libertad robada Narrador: La finca parecía una fortaleza. Guardias armados patrullaban cada rincón, y las cámaras de seguridad giraban constantemente, vigilando cada movimiento. Lorena se sentía atrapada, como un pájaro enjaulado que no tenía más opción que observar el mundo desde detrás de las rejas. Cada día que pasaba, su frustración crecía, y con ella, el resentimiento hacia Franco. Finalmente, la gota que colmó el vaso fue cuando dos guardias armados comenzaron a seguirla incluso dentro de la finca. Lorena se giró hacia ellos con el ceño fruncido. —¿Qué se supone que están haciendo? —preguntó, su voz gélida. —Ordenes de Franco, señorita Lorena —respondió uno de ellos, sin vacilar. Lorena apretó los puños y se dirigió directamente al despacho de Franco. Cuando abrió l

