Mía -Pero ya me siento mejor- no mentía el dolor de cabeza había desaparecido casi por completo y los mareos ya no estaban -Y no tienes idea de cómo me alegro de eso amore, pero debo descartar cualquier daño- acarició mi nariz con ternura, había pasado dos días encerrada en el departamento, mi familia había ido de paseo con los padres de Leo mientras nosotros nos quedábamos aquí, Leo había mandado a adicionar la otra habitación quitando todos su gimnasio personal y metiendo las maquinas en una bodega, todo para que la habitación fuera habitable, de esta forma Evans no dormía en la sala. -Quisiera quedarme en casa- elevó una ceja y me acerque a el- Te deseo demasiado- acaricié su pecho y el sonrio tomando mis caderas para acercarme a el y besar mis labios con devoción para después separ

