Mía Anderson
Cuando uno es pequeño todos quieren jugar, vivir su ñinez con sus amigos, vivir como si nada importará más adelante pero en mi todo era diferente.
Mi madre me crío sola, a mis 4 años tuve que ser autosufiente, aprendí a comunicarme muy pequeña y a tomar un poco más de responsabilidades.
Ella me amaba y siempre había sido lo más importante para ella pero el hombre con el que estaba en ese entonces no me agradaba, me miraba como si yo fuera un estorbo en su vida.
Pero cuando Eliot llegó a mi vida por fin me sentí yo misma, sentí que podía centrarme en jugar, en comportarme como realmente debía para mi edad, me demostro lo que era el amor de un padre a pesar de que yo no era su hija.
Amo a mi madre por sobre todas las cosas y a mi me dio una familia, mostrando que el amor era todo en esta vida, uno que estaba segura de conseguir.
-Buenos días princesa- menciono mi padre haciéndome Sonreir
-Buenos días Papá- me acerque a abrazarlo
-Mia ven a desayunar- escuche la voz de mi madre desde la cocina haciéndome sonreír
-La patrona manda pequeña andando- paso su brazo por mi hombro y caminamos juntos hasta la cocina.
Nada había cambiado en estos años era como si todo siguiera igual, el amor de mis padres, el cariño que tiene Eliot hacia mi y sobre todo el moustro que tengo como hermano el pequeño Evans, aunque ahora está demasiado grande tiene 20 años y está en la universidad de Huston teniendo las mejores calificaciones de su carrera
-Ven a comer con nosotros que después te irás y no te veremos en dias- menciono mi hermano haciéndome reír.
-Es mi trabajo Evans y sabes que lo amo- mencione dejándole un beso en su cabello
-Me vas a despeinar- se quejo haciéndonos reír a los 3
-¿Y si no vas? - pregunto mi madre con lágrimas en los ojos- No quiero volver alejarme de ti Mia- dejo la comida sobre la mesa- ¿Porque no optas te por quédarte aquí? Puedes trabajar con tu padre en la constructora o en el despacho con tus tíos- limpio las lágrimas que comenzaban a caer por sus mejillas
-Porque me gusta volar, ver los hermosos paisajes que nos muestra el cielo, los colores los arcoiris, todo es maravilloso y me encanta mi trabajo- mencione con ilusión
-Venga cariño deja a la niña tranquila, ama su trabajo y es lo que importa- menciono mi padre abrazandola
-Pero se aleja mucho tiempo de nosotros, tendré que esperar un mes para volver a verla y eso si tengo suerte- menciono dejando mi itenerario en la mesa
-¿De nuevo lo viste? - pregunte sonriendo y negando- Mamá entre más lo mires más difícil te será dejarme ir, pero un mes se pasa rápido- le asegure y ella negó
-Eres mi bebé y te quiero a mi lado Mia- sus plabras me hicieron sonreír y me acerque para abrazarla.
-Te amo mamá, sabes que siempre lo haré y que volveré pronto- ella asintio
-Lo sé pero no es fácil dejarte ir, siempre es difícil- menciono y yo sonreí.
Inicie mi carrera hace dos años, trabajo en una agencia de viajes y tengo varios vuelos en el continente americano, pero esta era la primera vez que me darían vuelos para Europa y eso era emocionante.
-Anda princesa a comer- menciono mi padre rompiendo el momento y nos sentamos a comer
-A ver si así encuentras a un europeo para que te quite la soltería- menciono Evans haciendo que mi padre tociera ahogandose con la comida
-¿Quien te dijo que quiero dejar la soltería? - pregunte mirándolo con desaprobación
-Te hace falta un novio- se encogió de hombros- A ver si te quita lo enojona- abrí la boca sorprendida y ofendida
-Yo no soy enojona- mencione- ¿Soy enojona? - pregunte mirando a mis padres
-Claro que no, mi princesa es el ángel más bello del mundo- alardeo mi padre y yo sonreí
-Me pondré celosa- menciono mamá haciendo que el la abrazara y besara su mejilla con cariño- Pero si cariño si eres algo difícil- sonrió y yo suspiré rendida.
Si bien tenía un carácter muy fuerte en el trabajo trataba de que en casa no fuera así, ellos no merecían pagar por mis malos días de vuelo.
-Pero en fin, necesitas novio o te quedarás solterona- menciono con una sonrisa
-No soy solterona- grite alterada mientras mis padres se reían de nosotros
-Lo eres, a tus 25 años no has tenido novio y mira que te llueven pretendientes- dejo los cubiertos a un lado- Te haré una lista- lo mire con la ceja levantada y cruce mis brazos mientras lo escuchaba- Tu compañero Jeremy, el recepcionista Luis, Charly el de seguridad- levanto un dedo y yo bufe- esos solo los del trabajo de la universidad estaba Dilan, Theo, Kevin, Gael....
-De acuerdo ya entendí- moví mis manos haciendo que los recuerdos se fueran, todos esos habían intentado conquistarme pero simplemente ninguno provocaba algo en mi, ni siquiera despertaban el deseo de sentir ese amor que mis padres tenían.
-Te lo dije Abby, debiste tener una hija fea- menciono papá haciendo que abriera la boca ofendida y le lanzará un pedazo de pan- Ahora tendré que decirle a mi padre y suegro que me enseñen a disparar- me reí ante su comentario y negué varias veces
-Mi padre con gusto te ayuda pero debes ser consciente de que yo sí quiero que Mia se case- menciono mamá apoyando a Evans- pero claro con un buen muchacho, que la ame y la cuide como tu lo hiciste conmigo- sonreí al recordar esa parte de mi vida.
-Ningún hombre será como papá, por eso no deseo conocer a nadie si no me dan lo mismo que tú cuando era pequeña- el sonrio ampliamente y me lanzó un beso
-Como eres cursi- menciono mi hermano- Necesitas algo más que eso y de mi te acuerdas- menciono divertido
-Te mando a un internado si le sigues metiendo ideas a tu hermana- mi padre lo señaló y yo me rei
-Soy muy grande para el internado- se encogió de hombros- pero mi hermana tiene la edad suficiente para saber los placeres que da la vida- mi padre se puso de pie
-Evans, no sigas- lo amenazó mientras mamá reía ante la divertida escena
-Sólo recuerda hermanita, que sea un hombre que sepa mover muy bien el bote- se puso de pie y corrió escondiéndose detrás de la barra- Si no seguirás amargada y el novio no servirá de nada- sonrió y yo reí ante su comentario
-Evans eres hijo muerto- menciono papá corriendo detrás de el- ¿Cómo se te ocurre decirle eso a mi pequeña? - grito mientras ambos salían de la casa rumbo al jardín
-Ni tan pequeña ya tiene arrugas- grito haciendo que los mirara ofendida, me puse de pie y corrí detrás de él siguiendo a papá
-¿A quien le dices vieja? - grite siguiéndolos con una cuchara en la mano como si ese fuera mi mejor arma
-A mamá- grito cuando estaba por alcanzarlo
-Me disculpas pero no, sigo siendo joven- menciono la aludida saliendo viendo la escena divertida
De un momento a otro Evans cayó en la piscina y yo no pude frenar a tiempo por lo que caí al agua, mi padre se paro en la orilla mirándonos con diversión.
-Por no fijarse donde pisan se han..... - Mamá no lo dejo terminar pues había llegado por la espalda y lo lanzó al agua mientras los tres reíamos- No debiste hacer eso cariño- menciono papá saliendo del agua corriendo para alcanzar a mamá y obligarla a entrar al agua.
Los cuatro reíamos sin parar mientras estábamos en la piscina, esto era lo nuestra familia, un lugar lleno de amor y compresión, los amaba a todos aún con las diferencias que podíamos tener.
Me acerque a la orilla, había mojado mi uniforme y de algo estaba segura, llegaría tarde al trabajo.