Leonardo
La vi alejarse no sin antes desearme un buen vuelo, ¿Quien dice eso? ¿Solo las azafatas no? No tenía idea pero sin duda me había hecho sonreír aunque fuera un poco.
Era una chica muy linda, trasmita paz, felicidad y seguridad con solo mirarla, pero eso no implicaba que podía pensar en ella como si estuviera atraído o como si me hubiera cautivado.
Ni siquiera la conocía para pensar en algo por el estilo, en mi mente solo podía estar una persona y era Pilar, tal vez nunca saldría de ahí y todo esto es en vano pero se lo prometí a mi padre, buscaría una nueva motivación en la vida y de esa forma no haría sufrir a mamá y Emma con mi depresión.
Aborde el avión y tomé mi lugar mirando por la ventana, los recuerdos del viaje que tuve con Pilar se hicieron presentes.
......
-Jamás me he subido a un avión- menciono con miedo- ¿Y si cae? - la mire y llevaba sus manos cerradas con fuerza
-Son muy seguros, ya verás lo precioso que son las vistas- la tranquilice.
Al inicio del vuelo se la paso tensa pero después no dejó de mirar por la ventana, se veía más relajada y emocionada.
Cuando llegamos a París todo cambió un poco, se volvió un poco más arrogante, no era esa chica dulce y sencilla, quería ropa cara, visitar lugares costosos y sin cobrar que la recepción en el hotel tenía que ser la mejor suite, pero para mi no era problema dárselo con tal de verla feliz.
.........
-¿Necesita algo señor? - pregunto una de las azafatas, tenía el cabello castaño y recogido en un moño, en ese momento me di cuenta de que estaba llorando, limpie rápidamente mis lágrimas y suspire
-Estoy bien- me miro no muy convencida- ¿Puedes traerme agua por favor? - pregunte y ella asintio
-Claro- se alejo y poco después llegó con el vaso- aquí tiene, si necesita algo no dude en pedírmelo- menciono amable
-Gracias- la vi alejarse y regrese mi mirada a la ventana, no podía seguir con esto, no podía seguir hundiendome yo mismo.
Pero ¿Cómo olvidar todo? ¿Cómo olvidar un accidente que me quito todo? ¿Cómo quitar la culpa que sentía por haberla perdido?
Nada podía ayudarme, aún cuando encontrara una motivación, los recuerdos seguirían y el daño me convertiría en lo que fue mi padre un hombre frívolo y calculador.
Cuando el avión aterrizó fui hasta el área de equipaje y tome mis maletas, la agencia tenía un hotel reservado por lo que ahí nos quedaríamos todos los pasajeros, que de verdad éramos bastantes.
El hotel era lindo, tiene vista al mar y a los lugares cercanos a la playa, la habitación era grande y muy cómoda.
Estaba por acostarme pero creí que lo mejor era salir a caminar un poco, despejar ni mente de todos los recuerdos, sentir el aire fresco.
Busque ropa cómoda y me di una ducha para después cambiarme y bajar al comedor del hotel y pedir algo de comida.
Me senté en una mesa alejado de todos, tal vez debí invitar a Emma, así no me sentiría tan solo, y digo Emma porque Santi y Daniel deben estudiar y no los haria faltar a clases y ni se diga Lina quién no obtendría el permiso de mis padres.
Termine de comer, subí al hotel por mis cosas, lave mis dientes y baje realizando una llamada.
-Hola Em- mencione apenas y respondío la llamada, comencé a caminar por la playa sintiendo la brisa del mar.
-Leo, ¿Has llegado a Santorini? - pregunto y yo suspire
-Si, llegue hace rato, estoy en la playa tratando de despejarme- admiti
-Sigues mal ¿No es así? - pregunto y yo tome aire
-No se como salir adelante Em me duele, de verdad que duele mucho- ella suspiro y yo cerré los ojos
-Se que duele, pero debes salir adelante, eres un Ivanov, si papá logró salir de esto tu también- asentí sin ánimos, creía lo mismo que ella- Estoy segura de que mamá te ayudará a salir de esta- sonreí
-Adriana se pondrá celosa- mencione un poco más relajado
-No se ponía celosa cuando éramos niños menos ahora, ella nos adora- era verdad jamás le importo que habláramos de mamá frente a ella, decía que era sano sacar los sentimientos y ahora entiendo que tenía razón.
-Veré que hacer aquí solo, ¿Porque no te me unes? - pregunte y ella suspiré
-Me encantaría pero vendrá el nuevo socio de papá, es todo un cretino, un patán de lo peor y tengo que soportarlo yo- bufo
-¿No será que te gusta? - pregunte y ella negó
-Claro que no, jamás me fijaría en alguien como el, que por cierto viene a mi oficina, te llamo más tarde, cuidate mucho te amo- menciono antes de terminar la llamada.
Suspiré de nuevo estaba solo, me acerque a un lado de la playa donde había un grupo de 5 chicos estaban jugando con una pelota de playa, al parecer se divertían, me senté sobre una reposera o camastro como las llama mamá y me quedé mirando a la nada.
Era como si ver la felicidad de esas personas me recordará a Pilar, el como ella reía, se divertía y me pedía que dejara el trabajo a un lado.
Siempre decía que necesitaba divertirme un poco más pues solía ser muy estricto con el trabajo.
El golpe de algo me hizo salir de mis pensamientos, la pelota había golpeado mi brazo por lo que la tomé en mis manos.
-Lo siento, de verdad no fue mi intención- levante la mirada viéndola de nuevo, aunque esta vez llevaba un vestido rosa y blanco, su piel relucia de lo blanca que era y su cabello estaba suelto con pequeñas ondas en el.
-No fue nada, creo que lo merecia por las maletas- mencione extendiendole la pelota
-Claro que no, de verdad olvidemos ese asunto, solo fueron maletas nada importante- se encogió de hombro
-¿Y si se quebro algo por el golpe? - pregunte y ella se quedó pensando
-Se compra algo nuevo, las cosas materiales no importan mucho- sonreí tenía la razón lo mismo pensaba
-El golpe con una pelota de aire tampoco importa- sonrió y se giro hacia los chicos que estaban con ella quienes la miraban esperando a que regresará
-¿Porque no te unes a nosotros? Será divertido- menciono y yo negue
-No es lo mío, pero te lo agradezco, de hecho estaba por irme al hotel- me puse de pie y ella asintio
-Fue un gusto volver a verte- menciono- Soy Mia Anderson- extendió su mano hacia mi
-Leonardo Ivanov- la tomé sintiendo un cosquilleo correr por mi mano, ella igual lo sintió pues miró la unión por un momento y alejo su mano avergonzada- Tal vez nos volvamos a ver por aquí- negó y sonrio
-Solo estare dos días- admitio
-Al igual que yo- me encogí de hombros
-Mia- la llamo el mismo hombre de esta tarde en el aeropuerto, lo que me hacía indicar eran algo
-Ya no jugare- regreso la pelota haciendo que la chica de cabello castaño la tomará- necesito descansar fue un vuelo largo- menciono y el chico se acerco a nosotros
-Te veo luego Mia- mencione caminando hasta el hotel.
Me sentía cómodo hablando con ella era como si en ese momento olvidará un poco todo lo que pasó y de cierta manera me gustaba, era como volver a ser yo mismo.
Aunque sabía que estaba mal, apenas la conocía y aparentemente tenía novio, por lo que debía evitar cualquier acercamiento con ella.
Me recoste en la cama y suspiré Mia Anderson, tenía nombre italiano pero apellido americano, hasta ella era confusa de entender, pero sin duda era linda, parecía un ángel en la extensión de la palabra.
-Venga Leo olvida todo, trata de salir adelante por tu familia, puedes hacerlo, hazlo por ellos, por ti, porque esto no es sano- me dije a mi mismo intentando darme valor, tenía que hacerlo, buscaría salir adelante de toda esta situación.