Las mujeres son tan sensibles. Me senté justo a su lado en aquella banca del parque, mientras seguía haciendo burla a aquel perro y escuchaba la conversación de aquella chica. -Maldito hijo de perra. -Estaba enamorada de una persona que ni siquiera me amaba, no entiendo porque me hizo tanto daño. Eso pasa cuando abres tu corazón a un idiota.- suspiro pesadamente mientras limpiaba sus lágrimas y se paraba. -Amen.- dije mientras agarraba una salchicha de aquel puesto. Cuando lleve la comida a mi boca saboree ese inolvidable gusto a chatarra. -¿Dónde vas?- pregunto Alice mientras se paraba a su par. -Necesito ir a casa, solo... Déjame sufrir y llorar sola, mañana volveré a ser fuerte.- una sonrisa forzada se dibujó en su rostro tratando de aparentar que todo iría bien. -Vamos Lauren, y

